La casa de la maestra Clara estaba al final de una calle tranquila, donde las tardes parecían durar más que en el resto de la
Categoría: Reflexiones
Claudia siempre decía que no le gustaba guardar cosas viejas. Para ella, lo viejo ocupaba espacio, estorbaba, acumulaba polvo y detenía la vida. Su apartamento
La mansión se levantaba al final de una avenida elegante, rodeada de jardines perfectos, muros altos y cámaras de seguridad. Tenía columnas blancas, ventanales enormes
La ciudad estaba llena de ruido aquella mañana. Los autos avanzaban lentamente por la avenida principal, las personas caminaban con prisa y los edificios altos
La tarde estaba fría en la ciudad. El cielo se había cubierto de nubes grises y el viento recorría las calles levantando hojas secas, envolturas
El cementerio estaba cubierto por una neblina suave aquella mañana. No era un lugar ruidoso. Allí no había bocinas, ni pasos apresurados, ni voces fuertes.
La lluvia caía con fuerza sobre la ciudad aquella tarde. No era una lluvia tranquila ni suave, sino una de esas tormentas frías que parecen
La ciudad brillaba como si estuviera hecha para quienes podían pagarla. Los edificios altos reflejaban el sol de la tarde, los autos de lujo avanzaban